Hablar del ministro de Relaciones Exteriores chileno no es hablar de un señor con una raya al costado que disimula la prominente calvicie que se está desarrollando en su cabeza, tampoco es hablar de su gran parecido con el actor británico Robin Williams. Mencionar a este caballero es hablar de sus dudosas intenciones de mantener una positiva relación bilateral con Perú.
La maravillosa intención del canciller mapochino empezó el martes 3 de m
arzo, cuando declaró que, para su país, el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Perú es uno más de los acuerdos comerciales programados. Días después afirmaba que los políticos peruanos viven en una era arcaica, es decir, no se actualizaban a la época.
arzo, cuando declaró que, para su país, el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Perú es uno más de los acuerdos comerciales programados. Días después afirmaba que los políticos peruanos viven en una era arcaica, es decir, no se actualizaban a la época.Las respuestas peruanas no se hicieron esperar. Congresistas, ministros, políticos y el propio presidente de la República fueron parte de este show político mediático que se convirtió en todo un circo. Las declaraciones más fuertes fueron de la ministra del Interior y congresista de la República, Mercedes Cabanillas, quien calificó a Foxley como un 'lenguaraz'.
Asimismo, el ex presidente de la República, Alejandro Toledo, consideró que las declaraciones de Foxley demuestras una 'arrogancia inandmisible', además de resaltar que el proceso del TLC con Chile empezó en su gobierno en un afán de cooperación comercial. Por otro lado, resaltó que dicho acuerdo debió haber sido aprobado por el Congreso y que el presidente García no es el Todopoderoso para decidir.
Colgándome de estas últimas declaraciones, voy a calificar el papel del presidente García en este asunto. Para empezar, decidió no prestar importancia a las declaraciones presentadas por el canciller del país del sur y pidió paciencia a los políticos peruanos al calificar de infelices las declaraciones del ministro de Estado chileno.
Mi pregunta final es: ¿qué espera el Gobierno peruano para dar una respuesta total al señor Foxley? ¿Qué espera García para rectificarse y enviar el acuerdo comercial al Congreso para su revisión y aprobación? ¿Qué intereses tiene nuestro presidente en la firma de este tratado? ¿Nuestros políticos se van a dejar pisotear siempre por políticos internacionales? Ustedes tienen la respuesta.
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